Revista Sierra y Hombre nº 2

La idea de programar un festival etnográfico en Vadillo Castril, con la cultura de la madera de fondo, no fue una gran idea. Una gran idea es otra cosa. Cuando algo deriva de unas circunstancias es una consecuencia.

Las consecuencias, cuando son tan evidentes como ésta, suelen ser fácil de encontrar. Por tanto, no es ningún merito que los vecinos de Vadillo Castril, a través de su asociación, planteasen apostar por un evento de estas aracterísticas.

No, no ha sido una gran idea. Ni siquiera es original, ni reciente. No nos pertenece. Como se puede ver en un artículo de este número, hace treinta y cinco años, ya se hizo algo muy parecido en Vadillo Castril, pero durante 33 veranos a ese evento le hemos estado llamando “fiestas”. Pero estamos convencidos de que, incidir un poco más en nuestro compromiso con la cultura endógena, ha sido una “buena” idea. Porque no puede ser una mala idea homenajear a las generaciones de serranos que, con sudor, sangre, el gusto por la vida y la convivencia, nos han dejado una cultura propia, un ejemplo de cómo vivir a costa de la Naturaleza, cuidándola y protegiéndola, consecuencia de lo cual hoy disfrutamos de un espacio natural único en el mundo. De eso se da buena cuenta en algunos de los artículos que grandes especialistas nos han vuelto a regalar para la obra que usted tiene en las manos.

Negarse a olvidar el pasado, para mirar hacia el futuro, estamos convencidos de que es una buena idea. Y como consecuencia de la ocurrencia, el segundo número de la revista Sierra y Hombre ve la luz, con ánimo de continuidad. Los segundos números siempre son los más difíciles de publicar y, en este caso, lo hemos conseguido. Nada mejor para el recuerdo que dejar las crónicas de nuestro pasado y presente por escrito.